Nací en 1991 en un rincón de Extremadura de cuyo nombre sí quiero acordarme: Almendralejo. Desde muy pequeño sentí una curiosidad casi inevitable por esta tierra y por las historias que se esconden en sus calles, sus pueblos y su memoria. Esa inquietud me llevó a convertirme en profesor de Historia, para seguir explorando el pasado como quien desvela secretos y, al mismo tiempo, compartir con otros la riqueza cultural y el alma de Extremadura.